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"como
se transmiten las verdades a través de los museos? Hay
relación entre el arte de los museos y la publicidad,
las noticias, la medicina? Como es?" (Aida)
Desde
el género. La medicina dicta una normalidad: niña niño.
La representación se encarga del resto. Rosa - azul,
artista-modelo, normal anormal. La anatomía y el arte
van de la mano. Por ejemplo tal y como se apunta en
el catalogo de la exposición de Her memory, Kiki Samtih
es una obsesiva de la anatomias y los tabus corporales.
La verdad y su re/presentación, la verdad es construida,
y lo es en su mayoria por los mecanismos de representación.
“la realidad no es inmediatez, sino artificio de la
contrucción, (…) no es un dato natural, sino un efecto
de significación:un montaje representativo” (Marián
Lopez,1991:104)
La medicina no solo marca la división dicotomica de
los sexos sino que además está relacionada con los cánones
de belleza. Retomo la idea de Mary Duglas sobre pureza
y peligro, donde la medicina estaría del lado de la
pureza y todo lo que se salga de ella del lado del peligro.
La salud es higiene, la falta de higiene es peligrosa
para la sociedad. La belleza es pureza y estar gorda
está fuera de ese canon de belleza y se convierte en
peligroso desde el discurso médico.
Tal como recoje Mary Douglas de las leyes dieteticas
en la literatura rabinica y patrística del profeso Steis,
donde se hace una interpretación médica del Antiguo
Testamento, “Mal tan peligroso para el alma como para
el cuerpo, pues la gula produce la indigestión que es
origen de todas las dolencias y enfermedades” (Mary
Douglas, 1991:45). Se ha de tener y mostrar un “cuerpo
saludable”, esto es flaco pero sin parecer enferma.
Se dictan cánones de belleza asociados a la salud, vienen
dados desde la medicina y la publicidad. Hay una obsesion
por el higienismo que incluye no solo la limpieza sino
la gordura. La higiene está asociada a la salud. Pero
por qué se asimila la falta de higiene a los gordos?
Por lo insalubre? Será que estar gordo muestra la incapacidad
de autoregularse? Frases como “Come como un cerdo, ayer
me puse cerda…” el cerdo es un animal asociado a lo
sucio y contaminante, en muchas culturas no se come,
es tabú porque está contaminado, impuro. No tengo claras
las razones de esta asociación, no tengo respaldo teórico,
tan solo tengo mis experincias y mis dudas. La higiene
como lo ordenado, la gordura como la contaminación,
“la obesidad es la nueva epidemia del s.XXI”( Cecilia
Díaz, 2008:122).
(escena
autobiográfica)
Hoy
todo pasa por la medicina, ser gordo se trata. Con la
ayuda de mi madre que, no se si de tanto decírmelo,
se lo ha creído, he camuflado que yo iba a este médico
porque estaban haciendo un estudio conmigo. Siempre
me ha dicho que de pequeña de repente engorde mucho
y luego ya tenía que ir porque estaban haciendo un estudio.
Hasta ahora que el presente ha rescatado al pasado,
que me investigo la memoria no me había preguntado por
qué me llevaban ahí. Tenían miedo de que fuera gorda?
Por mi salud? O por estética? Así que estuve años creyéndome
que estaban haciendo un estudio conmigo y por eso me
hacían ir. Yo no quería pertenecer al grupo de los gordos.
Recuerdo que en mi casa había dos clases de leche porque
según uno de esos estudios que hacían conmigo a mi me
engordaban mucho los lácteos. Así que mi madre que había
sido una obsesa de darme yogures, leche, queso y leche
condensada se sentía muy culpable (condición femenizada)
por haber hecho de mi una niña gorda. Ahora me dosificaba
la leche, ella invento la semidesnatada antes de que
saliese, como la desnatada era horrible la mezclaba
con la entera que tomaban los otros, los no gordos.
Lo mismo en las horas de la comida, mi hermana comía
patatas a puñados y yo unas poquitas...a régimen de
pequeña. Comía bajo la vigilante amenaza de todas las
mujeres de la familia. Te va a reñir la medica... Mi
padre odiaba a los gordos. Ser gorda. Con los juegos
de la diferencia entre ser y estar en el caso de la
gordura no es lo mismo ser gorda que estar gorda. ¿cual
es la diferencia? Es que siéndolo es que forma parte
de tu identidad y en estarlo es algo temporal transitorio?...Seria
quizás este ir y venir a médicos la diferencia entre
una cosa y otra? Se negarían a que fuese apoyándose
en un estar remediable?
Ahora me imagino como se imaginaran a mi yo niña como
un mastodonte enorme. Pues no, era lo que a la gente
le gusta llamar rellenita. Palabra que he odiado siempre
porque me parecía que se habla de aceitunas.
Mi madre empezo a llevarme a mediados de los años ochenta,
coincidiendo con las recomendaciones alimentarias que
por esa época se basan en los consejos de no engordar,
de evitar la obesidad (vease cuado 1 anexo 3) el mensaje
en este contexto de sobreabundancia alimenticia era
que “cualquier exceso puede llevar a la obesidad” (Cecilia
Díaz, 2008:46). Se produce una asociación entre enfermedad
y alimentación entre finales de los años 80 y principios
de los 90. Que evidentemente no dejo inmune a mi madre,
ni a mi.
Esta asociación de enfermedad y alimentación está intimamente
relacionada con el control sobre el propio cuerpo, “detrás
de estas recomendaciones está la búsqueda del cuerpo
perfecto, por supuesto delgado y esbelto, que muestra
no solo la salud sino la capacidad de autoregularse”
(idem 47) como apunta Frigga Haug en Bourdieu la barriga
es un símbolo de falta de voluntad.
El control sobre las calorias asociado a la salud, tambien
se ve en la publicidad (tabla 2 anexo 3) Danone lanza
el primer desnatado 0%materia grasa en 1985. La publicidad
asocia el aspecto físico y la alimentación en los años
80. El discurso científico premia en estos años en la
publicidad, enraizando el ámbito de la salud y la nutrición
Danone saca 1988 su bifidus (idem 115) el lema sería
“cuerpo sano cuerpos danone” 1992.
Los cuerpos danone de los 90’ hacen eco de la búsqueda
de la delgadez en el imaginario de belleza. Constituyeron
la confirmación pública del nuevo modelo de belleza.
La alimentacion aparece ligada a las restriciones alimentarias
con el objetivo de lograr un cuerpo perfecto, sano,
es decir delgado. Este anuncio ofreció, unos modelos
estéticos de delgadez asociado a salud. “El estar delgado
se convirtio en , según los estudios sociologicos del
momento, en un valor generalizado y en alza de la epoca”(De
Miguel 1994,1996 en Cecilia Diáz 2008:119)
1992 Nestle “la nueva linea de alimentos para dietas
adelgazantes con todo el sabor y el mínimo de calorias”
Petit suisse 1994 “menos de un 4%de grasa” Bimbo “porque
comer sano es comer inteligente” (Cecilia Diáz 2008:119.
De donde los gordos son tontos?
Había pensado meter una foto mia con 12 años y un anuncio
danone, pero todas tenemos en la cabeza los cuerpos
danone, y la mía creo, es mejor no ponerla y dejarlo
abierto por motivos de identificación narrativa…espero
funcione. Se parece bastante a la película de“mi pequeña
miss Sunshine”, en el que una niña con barriga se presenta
a un concurso de belleza infantil estaudinense.
Considero esta escena como un ritual cuya función es
la regulación de mi cuerpo dentro de la comunidad. Donde
la doctora actúa como chaman, reguladora de creencias
de normalidad y de autoridad.
La camilla es un símbolo muy
potente que remite al hospital, al estar enfermo. Al
igual que la desnudez involuntaria, crea esa sensación
de estar indefenso, de jerarquía. Se puede ver en análisis
de la metáfora me siento desnudo que viene a significar
estar vacío de, indefenso, en jerga se dice me quede
en bragas. Ambas dos situaciones que se dan sobre la
camilla.
La doctora con su bata blanca de pureza y sus instrumentos
de control, evalúa y sentencia mi cuerpo. Lo inscribe
fuera de, en los márgenes de la normalidad. No es extraño
que a día de hoy bajo la mirada ajena me siga sintiendo
evaluada si estoy desnuda.
Estas prácticas médicas a través de las cuales se patologíza
la gordura han quedado inscritas en mi subjetividad,
la han configurado.
La extrañeza ante la gráfica, y la falta de confianza,
que denotaba la repelencia a que me llamara por mi nombre
con confianza sin conocerme, creo que apuntan hacia
otro dato significativo, y es que esa doctora basara
“mi problema” en una estadística, sin preguntarme qué
pensaba sobre ir al médico, si creía que comía mucho,
que me suponía estar más gorda de la media, o si realmente
yo quería adelgazar. Pero quién y dónde se establece
la medida de estar gorda? En relación a qué? Puede ser
que tenga algo que ver con la representación? Con los
cuerpos danone de los ochenta noventa? ¿Con Madonna?¿Con
Claudia Schiffer?¿Por qué en los ochenta se acusa esa
obsesión de ser lo que es nuestro cuerpo? Tengo muchas
preguntas pero no tantas respuestas.
A través de las mujeres de mi familia, pero sobretodo
por mi madre, inscritas en los fluidos de poder y a
través de sus tecnologías me estaban poniendo a punto
como mujer. Como sujiere Virginie Despentes la madre
funciona como controladora y transmisora del poder del
estado (V.D 2000:24).
Y si ese poder fuera hacernos pasar hambre para estar
más debiles, intentar tener un cuerpo de niña flaca
con 45 años, inseguras al no gustarse a una misma, al
no entrar en las tallas de las tiendas, al no tener
una talla 38, al tener el tic de separarse la camiseta
del michelin “¿Me está usted diciendo que no hay una
sola falda para mi en toda la tienda? Es una broma ¿no?(…)
-Es usted demasiado grande! (…) ¿comparado con que?(…)
–Pues con la talla 38.(…) y de pronto, en aquella tienda
norteamericana tan grande y silenciosa, en la que había
entrado con aire triunfal gozando de mi legitimo status
de consumidora soberana dispuesta a gastar dinero, me
sentí atacada de forma brutal. Mis caderas, hasta el
momento símbolo de una madurez serena y deshinibida,
eran condenadas como una deformación”. (Fatima Mernissi,
2001:240).
Desde cuándo nos apartamos de los michelines carnosos
de Rubens? Símbolo de aristocracia, de no pasar hambre,
como la blancura de no tener que trabajar bajo el sol.
Como todos los cambios se dan poco a poco pero se acusa
en el periodo de la guerra fria y el colofon final empieza
en los 90’(vease tabla 3 anexo3) hasta hoy que las alarmas
de la anorexia no frenan al canón. Se pasa de Marilyn
Monroe a Kate Moss. Ambas casualmente devienen iconos
que descansan para la eternidad en los museos, modelos
que son de sus artistas, la Marilyn de Warhol y la Kate
de Rusell Young y la Kate de Quinn. No distan del tema
del artista y la modelo de la historia del arte.
Se
produce un giro hacia la delgadez enfermiza, a la estética
de la heroína como apunta Giraux, que aprovechó y puso
de moda Calvin Klein, con su campaña “just be” y que
el liderazgo de Kate Moss a finales de los noventa hasta
hoy demuestra.No puedo dejar de traer a cuenta la frase
de Virginia Despentes de “Prefiero ser una chica king
kong que una chica Kate Moss”
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Visitas anuales
al endocrino:.Fin 80’ppios 90’ La patologización
de los kilos. Escena autobográfica
En mi infancia recuerdo la visita
anual al endocrino, era en Septiembre, a veces tenia
la suerte de perderme clase, y otras veces ni eso. Eran
mañanas de espera en una sala cuadrada, áspera con una
luz tenue que entraba por las ranuras de las persianas
de madera vieja y abandonada. Las paredes eran verdes
pero un verde sucio, la sala tenia bancos puestos unos
juntos a otros de forma corrida, eran largos, de hierro
con descansabrazos de madera al igual que los respaldos.
Estaban fresquitos y a mi eso me gustaba, hacia calor.
Iba con mi tía Lucre, que por esas fechas todavía estaba
en Santander pues no había empezado la temporada de
invierno. Ella solo trabajaba 6 meses al año. Mi madre
trabajaba y no le gustaba perder días de trabajo si
no era imprescindible, mi padre trabajaba de noche y
lo de madrugar hasta que no descubrió el golf nunca
fue lo suyo, así que me llevaba a la inspección de gordura
mi tía. Las esperas eran interminables, yo no lo podía
entender porque no había nadie en la sala, como mucho
un niño o dos mas que yo. Pero allí estábamos mirándonos
durante horas, examinándonos. Miraba sorprendida a un
niño flaco, para mi los que no estaban gordos no entendía
por que estaban allí. Era la medica de los gordos.
Lo bueno de ir era que al entrar en la Residencia, el
hospital infantil donde estaba mi endocrino, la medica
de la gordura para mi, había una tienda de libros y
revistas. Ese día mi tía me compro un cuento “El pequeño
castor”, (me ha costado, he tenido que hacer un par
de levantamientos de vista, a un lado al otro, pensando
era un animal naranja tenia cola pero no era un ardilla
y...me salio el pequeño castor). Me dio tiempo a leerlo
varias veces, tumbada sobre el banco pasando páginas
de adelante atrás y de atrás adelante, con mi tía a
lo lejos sentada.
Después de esperar horas llegaba el momento en que venían
a buscarme, Una chica joven con bata blanca y libreta
en mano, anunciaba Manuela Acereda y mi tía y yo nos
levantamos y la seguíamos, a ver en cual de las dos
salas me tocaba, ya me las conocía. Esta vez me tocó
la que era un poco mas pequeña, me resulto raro porque
normalmente siempre iba a la otra. Nos hizo pasar muy
amablemente, y dijo que me fuera desnudando. Me di por
aludida y empecé a quitarme la ropa. No me gustaba esa
sensación de ir despojándome de mi ropa para ser evaluada.
Una vez en bragas me tumbo sobre la camilla . había
una ventana de cristal velado que comunicaba la sala
donde yo estaba con la del otro lado, oía la voz de
mi médica, estaba enfadada le estaba echando la bronca
a otra, me entro miedo, ya me habían avisado mi madre
y mis abuelas te van a reñir, tienes que tener fuerza
de voluntad.
Las paredes estaban decoradas con póster de animales
y dibujos de niños. A mi me extrañaba que alguien le
pudiera regalar a esa ningún dibujo. Tampoco me gustaban
los póster de animales. Tenia como frío, no me gustaba
estar en bragas, tampoco tumbada en la camilla, y la
doctora se hacia esperar. Al final entra con carpeta
bajo brazo, nos saluda, deja la carpeta sobre la mesa.
Y me pregunta qué tal Manuela? Su proximidad al llamarme
por mi nombre me desconcierta, no me conoce, yo no le
he dicho como me llamo todavía y hace un año que no
nos vemos, yo no se como se llama ella, es injusto.
Para mi todas sus preguntas estaban dirigidas a qué
tal, has engordado? así que me limito a un bien. Sigue
la conversación con preguntas tipo que tal el cole?
Mientras me dice que me levante de la camilla, y que
suba al peso. Ella esta al lado, me subo, esta fresquito,
me coloca la barbilla recta y me baja una cosa hasta
la cabeza, dice unos números y lo levanta. Después pasa
a manejar otro instrumento, empieza a calibrar con pesos
una barra de hierro que no se está recta. Vuelve a decir
otros números. Para mi esos números no tienen sentido.
Me dice que me tumbe en la camilla me toca la tripa
y zas me levanta las bragas sin decirme nada y asoma
la cabeza.
Después me coloca sentada y me da con un martillo metálico
en la rodilla, esta se levanta sola, la otra pierna.
Me dice que ya me puedo vestir. Mientras me visto empieza
a hablar con mi tía y yo entiendo que le está diciendo
que tienen que vigilarme que estoy engordando y que
pronto voy a desarrollar y que luego será muy difícil.
Hacen como si mientras yo me vistiera no estuviese allí.
Cuando termino se dirige a mi y me dice que he engordado,
que tengo que cuidarme que sino cuando sea mayor lo
pasare mal. Me enseña una gráfica y me riñe por ir adelgazando
y engordando mi gráfica es una cadena montañosa. Yo
no entiendo mucho. Lo único que comprendo es que no
me gusta estar gorda porque todo el mundo tiene un comentario,
desde la prima de mi abuela hasta el niño guay del colegio.
No quiero que la gente se entere de que voy a un médico
de gordos.
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