Las mujeres como signo de intercambio y como encargada
de gestionar el capital simbólico de las apariencias
y las buenas formas. Custodiadoras de lo sagrado, de
la pureza, de lo brillante, de los valores socioculturales.
“ una hija para su padre causa secreta de insomnio (…)
y te ponga en vergüenza ante todos (…) vale mas maldad
de hombre que bondad de mujer, una mujer puede ser causa
de la mayor vergüenza”. (Eclesiástico 42.9)
Maria Antonia hace referencia a todas las opresiones
que sufrian las mujeres a través de la iglesia. Que
mediante la fuerza simbólica de las interpretaciones
de las escrituras tomaran como pecado todo lo que rodeaba
el mundo de las mujeres, al mismo tiempo que le daban
forma en la pureza y lo sagrado frente a lo impuro.
Su deseo pecado, la impureza después del parto, el no
uso de otro medio anticonceptivo que no fuera el metodo
ogino, la abstinencia y el matrimonio. Estas interpretaciones
de la iglesia se tomaban como naturales pues se “legitima
una relación de dominación inscribiéndola en una naturaleza
biológica que es en sí misma una construcción social
naturalizada”.(Pierre Bourdieu,1998:37)
A ellas (entendidas como reproductoras) les hacian ser
las portadoras de la fe familiar “el marit no frecuentaba
gaire l’esglesia i meny consultava res”, las reproductoras
de la especie “Un fill al any” y las responsables de
la armonia y convivencia familiar y social “La dona
culpable de tot”. Siempre bajo la sombra de los pecados
que debian de evitar “dos en la misma cama no pot ser,
podria ser motivo de pacado!”, “el semen no pot surtir
ni una gota, es pecat”, “Parir sense dolor es pecat”,
“a la mujer le dijo “multiplicare los dolores de tu
prenez, pariras a tus hijos con dolor: desearas a tu
marido y él te dominara”(Génesis 3.16). Intentando seguir
el modelo de mujer que presenta la iglesia como madre
inmaculada sufridora o mujer pública, pecadora.
“si da a luz a una niña quedara impura durante dos semanas,
como cuando tiene la menstruación, y continuara en casa
quince dias, y sesenta y seis días más purificando su
sangre” (la mitad si ha tenido un niño) (Levítico purificacion
de la parturienta,
12.5)
Como toda creencia necesita de acciones, rituales o
no, que las validen, entiendo lo que dice Maria Antonia
de la “purificación después del parto” como un acto
simbólico de legitimación del poder masculino sobre
el femenino. Como me contaba mi abuela; “después del
parto se cocía una gallina y a las parturientas nos
daban el caldo y a los maridos la gallina”. (Madrid
Junio 09). La mujer siempre se ha de purificar, se ensucia
facilmente, está sucia de parto, chorrea regla, una
mujer sucia es una ramera, las mujeres decentes deben
lavarse las contaminaciones y purificarse, limpiarse
el alma.
“Si uno come sin saberlo de aquello que está contaminado
por la sangre o cualquier cosa impura, no importa; pero
si lo sabe, deberá hacer penitencia según el grado de
la contaminación”.(libro penitencial del arzobispo Teodoro
de Canterbury, en Mary Douglas, 1991:64). “Mujeres cuarenta
dias de purificación despúes del parto, y prescribe
una penitencia de tres semanas de ayuno a cualquier
mujer, que haya entrado em una iglesia, o haya comulgado,
durante la menstruación”.(McNeill y Gamer en Mary Dougrlas,
1991:64)
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També recordo després del naixement
dels fills, al di-l a batejar el feien la ceremonia
de la purificación de la mare. A mi m’ho feren només
una sola vegada-m’agafat per sorpresa-Caram!no era entre
dos que haviem tingut el fill, dons perqué m’havia de
purificar només jo?i ell que?
Aixó vol dir molt, vol dir el concepte masclista que
impregnava els homes de l’esglesia. Maria Antonia.
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